21 de octubre de 2009

Dejame soñar

Que un día aquello que quiero llegará.
Que todo lo transitado tiene un por qué y que mi trabajo solo es seguir avanzando.
Que vendrá, se instalará y conmigo caminará, tal vez para siempre.
Que tendiendo una mano cambiaré el mundo.
Que amar basta y sufrir a veces es necesario.
Que la lucha entre la realidad y la ilusión por una vez tendrá saldo positivo en mis esperanzas.
Que en la vida siempre recibiré aquello que tanto dí.
Que sonreír, conversar, abrazar y compartir, dejará huellas en los otros y me recordarán cuando no esté.
Solo te pido que me dejes soñar, por un rato, por muchos ratos, porque no siempre mis sueños son una evasión de la realidad sino que a veces es el modo que tengo para mirar alto y tratar de volar para conseguirlo.

6 comentarios:

Zeb dijo...

Y sí...esa capacidad de soñar muchas veces es lo que nos empuja para poder seguir.

Ojalá nunca la pierdas!

Robi dijo...

Suerte q sonar es gratis!, sino nos fundiriamos ajajaja
Siempre es bueno poder sonar y pensar q lo que uno quiere se va a dar! Asiq a seguir sonando!
Besossss

Elizabeth R. dijo...

aha a mi no es que me encante soñar pero es algo que no controlás XDD

muy bueno saludos

Mel Blanc "El Tata" (y su amigo el señor Picho) dijo...

"Que sonreír, conversar, abrazar y compartir, dejará huellas en los otros y me recordarán cuando no esté". Me encantó este propósito. De hecho, siempre me imagino una muerte similar a la del protagonista de la película "El gran pez", en la que todos los que conoció alguna vez en su vida están en el momento de su partida para despedirlo con alegría. Ufff, me puse sentimental, jeje.

Julián Ezequiel dijo...

Siga soñando compañera. Eso sí, despierta.
Salute.

Damian3883 dijo...

No me creo que soñar sea la respuesta. Soñar es idilico. Soñar es ficticio. Soñar no cuesta nada, pero tampoco nos deja nada.
Confieso que muchas veces sueño con algunas cosas, desde chico, mi mayor anhelo era tener un jugete de los transformers. Tuvimos una infancia muy humilde, y no me podían dar un gusto tan caro, lo principal era comer y vestirse. Para cuando me pude dar el gusto, los juguetes de mi infancia ya no existían. Por eso siempre soñe con ese juguete. Lo tenia, lo armaba y desarmaba mil veces, hasta que me despertaba y era yo otra vez; corriendo hacia la escuela; entrenando en el club; escribiendo cosas...
Lo mas triste de esos sueños era despertarme a la mañana y ver que mis juguetes seguian siendo los mismos del día anterior.
Cuando salió la pelicula fui corriendo a comprarlo y deje de soñar, porque ya lo tenía; pero no puedo olvidar lo amargo que era despertarse y darse cuenta que el sueño se deshizo, que su encanto fugaz había pasado; que la fría realidad de la mañana acababa de sopapearme.

Hay que soñar, pero si no perseguimos el objetivo del sueño, el sueño es efímero, inutil y angustiante.