2 de diciembre de 2009

Que sepa abrir la puerta para ir a jugar

Quienes hayan jugado al TEG sabrán que es un juego netamente estratégico. Uno tiene que planear tácticas, convencer al enemigo de que en el fondo un poco amigos somos, que podemos llegar a hacer alianzas para fortalecernos los dos y destruir al resto, pero mostrarnos lo suficientemente débiles para que el otro piense que al momento de enfrentarnos seguramente nos gane, aunque sepamos positivamente que no es así.
El TEG lleva tiempo. He participado en partidos de TEG hasta las 6 de la mañana. Me he peleado con amigos y familiares porque a nadie le gusta perder. Cuando los dados no te acompañan o ya es demasiado tarde para cambiar tu fallida estrategia y ves que vas desapareciendo del mapa te agarra una bronca terrible. Es algo que tiene ese juego y que no lo podés controlar.
Con el amor pasa igual que con el TEG. Nos obsesionamos en conquistar el mundo y nos olvidamos de lo divertido que es jugar. Estamos tan pendientes de la cantidad de países que nos falta invadir que a veces no disfrutamos cada una de las victorias que vamos consiguiendo. Lo divertido ya no es el enfrentamiento sino alcanzar el objetivo.
Lo peor es cuando uno ya se acostumbra a la derrota y juega con la seguridad de que va a salir perdiendo. Con mis sobrinos por ejemplo ya no juego a la Play porque hasta el de 9 años me gana todas las peleas y todos los partidos. No tiene gracia. He ahí un error. Es en el juego donde se practica y donde se puede aprender del que más sabe.
Cuando empezás a conocer a alguien existe toda una etapa de histeria y de idas y vueltas. No tenés claro donde va a terminar la cosa, pero igual te encanta. Es esa expectativa ante el resultado lo que lo hace más interesante. Así como no es divertido perder siempre, tampoco está bueno cuando desde el comienzo tenés la victoria asegurada. Es el desafío lo que nos motiva.

En todo juego ya sea de TEG, de Play o en los juegos amorosos el resultado no está garantizado, pero al menos si dimos el 100 % podremos estrecharnos la mano al final de la partida y decir: Bien jugado, para participar de un nuevo torneo o para disfrutar del trofeo obtenido.
Después de todo, ganamos o perdimos, igual nos divertimos y eso es lo que importa.

4 comentarios:

La Criatura dijo...

¡Ganamos! ¡Perdimos! ¡Igual nos divertimos!

¿dónde cantábamos eso? ¿en los scouts? ¿yo fui a los scouts?

Señorita Swanson, no es mala su analogía, pero...
no sé
supongo que con todos los juegos se podría hacer

en mi caso yo no invado países y me quedo, salto de uno en otro, pero no me quedo en dos o tres, lo mío es de a uno por vez.
y donde encuentro el mejor de los climas, me quedo (cosa que todavía no pasó, pero nuestros exploradores nunca pierden las esperanzas)


le dejo un bacio, un beeeso

Robi dijo...

Cdo uno apuesta a algo, siempre esta la posibilidad de ganar o perder.. y como en el juego, en el amor tb pasa... mejor ganar obviooo je, pero no siempre es asi.

Besosss

Luis dijo...

que buen final!!!!!!! jaja totalmente...

Las estrategias en el amor, no sirven si realmente estas enamorado. Porque estas echo un boludo que nada, nada, nada te sale.
ja
besos!

Cat dijo...

Yo cantaba: "ganamos... perdimos... la salsa se la dimos" (?).